Los países en vías de desarrollo, como Chile, que se han abierto a la globalización, muestran indicadores macroeconómicos sanos, sin embargo, para nadie es un misterio la gran desigualdad que hay en la distribución interna del ingreso.
Muchos han sido los esfuerzos de los distintos gobiernos de la concertación por disminuir esta brecha, sin embargo, a pesar, de que el presupuesto en el gasto social ha ido en aumento, no ha sido posible revertir la tendencia. Programas como Chile Barrio, Chile Solidario, Auge, Reforma a la Educación, entre muchos otros, no han dado los frutos esperados.
Del mismo modo vemos como el Gobierno tiene una postura respecto a las megainversiones que se producen en los territorios, famosos son los casos de Alumysa (XI Región), Ralco (IX Región), Pangue (IX Región), Pascua Lama (III Región), Agrosuper (III Región), Río Baker y Pascua (XI Región), entre otras.
Algo pasa con estos casos, que los actores locales, tienden a rechazar este tipo de iniciativas, desconfiando de estas inversiones que en el papel demuestran grandes beneficios económicos para las zonas en cuestión, siendo una alternativa real de desarrollo. Por su parte, los actores locales no son capaces de generar propuestas alternativas de desarrollo, viéndose una postura opositora pero sin contrapropuestas claras.
Este último fenómeno (oposición sin propuesta) es el que se debiese analizar con mayor detenimiento, pues es ahí donde es posible interactuar (y no intervenir) para generar nuevas ofertas de desarrollo que nazcan desde lo local.
Por lo general, los actores locales se unen frente a una amenaza común (todos juntos contra el enemigo), pero una vez desaparecida ésta, la unión local pierde el sentido, ya no está la razón movilizadora, volviendo a la inercia habitual, que por lo general son entes desarticulados que no saben conversar y generar acciones efectivas.
Al recorrer las localidades de la XI Región y me imagino que muchas en Chile, en el espacio más urbano este fenómeno puede estar en el espacio de “barrio”, los discursos locales son muy parecidos:
1. reina el “cahuín” y el “chaqueteo”
2. una misma persona es el presidente de la Junta de Vecinos, del Club Deportivo, además es dirigente de un gremio, etc. La comunidad lo señala con el dedo por que es un “cabrón” y el es el responsable de todo lo malo que pasa en las organizaciones.
3. A pesar de lo anterior, las organizaciones no se vinculan. La Escuela trabaja por un lado, Carabineros por otro, el servicio de salud lo mismo, las comunidades cristianas en su tema, es decir, no hay una visión holística del territorio.
4. Los municipios y en especial los alcaldes son los hiperresponsables de la localidad, su función es de responder pedidos y solucionar los problemas de los vecinos: que no hay trabajo, que la calle está con hoyos, que el profesor x hizo tal cosa, que los pozos sépticos están llenos, etc.
5. Los fondos concursables son la única posibilidad de hacer cosas, por lo tanto, se vive en función de hacer proyectos, si estos no son aprobados no se hace nada.
6. Muy pocos personas conocen los alrededores donde viven (nadie ama lo que no conoce)
En general estos puntos y otros más que se pueden agregar explican la falta de una Visión Compartida y de personas comprometidas con un territorio, ¿Por qué pasa esto?, algunas explicaciones:
1. Las comunidades no tienen experticia en el diseño de conversaciones efectivas para la acción.
2. No hay espacios disponibles para lo anterior
3. Los modelos mentales imperantes (paradigmas)
4. Los gobiernos de la concertación han entendido la participación ciudadana activa como Fondos Concursables.
EL CASO DE PUYUHUAPI.
La localidad de Puyuhuapi ubicada a 221 Km. al norte de Coyhaique, es una localidad que tenía los mismos ingredientes que hemos señalado en los puntos anteriores. En el año 2002 un grupo de instituciones y personas decidieron iniciar un experimento y ver la posibilidad cambiar la manera de pensar el desarrollo. A continuación, se describen los principales hitos, logros y aprendizajes de este proceso. En esta parte del documento hay hipervínculos que permiten ahondar en la información que se señala.
Los inicios
En septiembre de 2001, un grupo de instituciones públicas en la Región de Aysén dedicadas al fomento productivo y agrupadas en el Comité de Asignación Regional (CAR), decide iniciar un proceso tendiente a producir Desarrollo Integral de Caletas Pesqueras, es así como después de un tiempo y tomando en consideración variables técnico – políticas se decide iniciar este trabajo en 4 caletas, una de ellas es Puyuhuapi.
La primera etapa era la clásica, realizar un diagnóstico de la localidad, cabe señalar que todo este proceso tenía un sesgo, el fomento productivo, por lo tanto, cada dato que se levantó y corroboró tenía una orientación hacia lo productivo, de hecho el documento que se elaboró lleva por título “Perspectiva Económica para Puyuhuapi”.
Terminada esta etapa, el CAR decide ir a contrastar esta información en terreno es así como en el mes de junio de 2002, el CAR de la época más otras instituciones invitadas, tienen una jornada de dos días con vecinos de Puyuhuapi. El primer día fue un “puerta a puerta” donde funcionarios públicos en pareja, visitaron a los vecinos en sus casas para conversar sobre la localidad. El segundo día fue un taller donde se juntaron los públicos, el municipio y los vecinos.
En esta histórica jornada sucedieron los primeros eventos no previstos y tuvimos como Instituciones Públicas nuestro primer aprendizaje: “la flexibilidad y el rediseño deben estar siempre presentes”. Es así como nuestro discurso (las instituciones del Estado), iban orientados al fomento productivo “químicamente puro”, sin embargo, al escuchar de manera activa a los actores locales aparecieron temas y dolores históricos de la comunidad, en ese momento comprendimos que mientras no se avanzara en estos temas, sería muy difícil lograr credibilidad y generar equipos. Algunos de estos temas eran: regularización de terrenos, alcantarillado, plano regulador, conectividad (internet), déficit de líderes, viviendas (22 años sin que el serviu otorgara subsidios, 11 años de espera de comités de vivienda), entre otros.
Con los temas históricos se acordó conformar una Agenda de Desarrollo o Agenda I, conformándose equipos tripartitos (públicos, municipios y actores locales) para avanzar en ellos. En este momento aparece una pregunta:
¿Cómo se informa a la comunidad de los avances, cómo se comunican los equipos de manera efectiva si están físicamente separados?
Empezamos a comprender, una vez más, que la forma histórica de hacer las cosas no nos sirve y que debemos inventar nuevas formas. La primera solución que se aparece es tener un sistema de reportes al que todos tengan acceso, es decir, una especie de diario mural donde se registren los avances, de esa manera la comunidad se puede informar. Afinando la idea se logra acordar que a través de una página web se especificarán los acuerdos contenidos en la Agenda I se reportarán avances cuando existan, a su vez la Radio de la localidad (Radio Vida F.M), que en esos momentos estaba reabriendo sus transmisiones después de varios años de silencio, sería el medio de comunicación masivo, dado que en Puyuhuapi sólo tenía conectividad la Escuela Hamburgo, luego el compromiso fue gestionar un punto de red desde las Escuela hasta la Radio y Sercotec entregar en comodato un PC para la Radio, de esta manera la Radio sería en nexo, y tendría la oportunidad de cumplir un rol informativo.
El sitio web de información de reportes fue originalmente un apéndice de www.redcaraysen.cl, hoy tiene lugar propio en el ciberespacio www.redpuyuhuapi.cl
Los primeros avances de la Agenda I
Diseñada esta forma de trabajo de equipos tripartitos haciéndose cargo de temas comunitarios, la siguiente etapa fue avanzar en la Agenda I, teniendo absoluta claridad y una interpretación común de los acuerdos.
Como en todo ámbito de cosas, hubo distintos niveles de compromiso de los equipos y de las personas que conformaban los equipos, esto hizo que ciertos temas avanzaran más rápido que otros. De esta misma forma había temas más difíciles de avanzar que otros, por la naturaleza misma de ellos, por ejemplo, cumplir con el computador conectado a íntermet para Radio Vida era mucho más fácil que y barato que la regularización de terrenos y el rediseño del Plan Regulador, pero en todos los temas se han registrado avances.
La Escuela de Liderazgo y el Consejo de Desarrollo Local
Como se mencionó más arriba, una de las preocupaciones de los vecinos de Puyuhuapi, era la dinámica de sus organizaciones con bases pasivas, directivas sobreexigidas y criticadas. Los dirigentes se repiten en una y otra organización y confunden ser dirigente con ser líder. En vista de esto la comunidad pide ayuda para modificar esta dinámica. La apuesta es iniciar un proceso transformacional, más que informacional, donde las personas sean las protagonistas y donde se pueda diferenciar que no es necesario ser LIDER, para realizar ACCIONES DE LIDERAZGO.
De esta manera Sercotec, ofrece la Escuela de Liderazgo y Desarrollo Comunitario, como un espacio de formación de 5 meses. Como juicio compartido, esta “Escuela”, marca un hito en Puyuhuapi de observar como se estaban haciendo las cosas y cómo era posible hacerlas también de otra manera (más efectivas y afectivas).
Este proceso formativo tuvo un alto impacto en sus alumnos, generó nuevos compromisos entre ellos con su comunidad.
La Escuela mostró entre otras cosas, que no es necesario que vengan autoridades a solucionar los problemas, que la comunidad tiene posibilidades de acción y de gestión, que las reuniones no tienen por que ser “fomes”, que el diseño es clave para reuniones efectivas, en fin. Durante estos 5 meses se produjo un punto de inflexión del como hacer las cosas en Puyuhuapi.
Acercándonos al final de la Escuela, los alumnos manifiestan que les gusta el “como hacer las cosas” aprendidas y vividas en este tiempo y que no saben como seguir, no saben si podrán sostener esta nueva emocionalidad, y piden ayuda. Es así como se propone seguir a través de una instancia más formal y se decide constituir el Consejo de Desarrollo Local de Puyuhuapi, como instancia de conversación, donde se sueñe y se construya el Puyuhuapi que se desea. Así en mayo de 2003 se constituye el CDL de Puyuhuapi, como una organización de organizaciones sin ningún tipo de jerarquía ni formalidad legal, simplemente un espacio de conversación donde están todos invitados a participar y enterarse de que está sucediendo en la localidad y sus organizaciones. Es en este espacio donde se habla de las problemáticas locales y sus posibles soluciones.
A partir de ese momento el CDL se reúne todos los 25 de cada mes (durante enero y febrero entra en receso por temporada turística). En las reuniones se levanta acta y se publican en www.redpuyuhuapi.cl, además se leen los principales puntos en la Radio Vida de Puyuhuapi, a fin de mantener informada la comunidad.
Cartografía Comunitaria
Un aspecto más que complementario con la Escuela de Liderazgo, fue la cartografía comunitaria, como un espacio donde los habitantes de Puyuhuapi pudieran reconocer y poner en valor lo que los rodeaba, (fiordos, ventisqueros, bosques, etc.) Además de ser una herramienta útil para la gestión territorial. Tener información de esta calidad le permitiría al CDL hablar de temas con propiedad, pues tendrían datos duros (afirmaciones) para rebatir temas, como por ejemplo, entre pescadores artesanales (áreas de manejo) y empresas salmoneras (concesiones acuícolas). También para el uso del terreno, ver por ejemplo, que las nuevas poblaciones se están construyendo en humedales. Y por su puesto, para generar propuestas como la red de senderos del Parque Nacional Queulat.
En definitiva, esta información le permite a la comunidad entender sus recursos naturales, culturales, económicos y sociales. Permite además elaborar en conjunto con el municipio y Servicios Públicos Agendas de Desarrollo Locales, entendidas éstas como el resultado de que entiende la comunidad por sus necesidades y prioridades, y como se organiza para resolverlas.
De esta manera, la Cartografía Comunitaria da la información y el CDL la pone en valor.
Cuidado con la Inercia
Los procesos transformacionales como las Escuelas de Liderazgo, son muy poderosas, pero también la inercia de una comunidad lo es, por lo tanto, no se debe pensar que hecha una Escuela es la "santa solución" para los quiebres históricos que tienen las localidades. Es así como la inercia tiende a ser más fuerte y los alumnos que han vivido la experiencia de una Escuela, tienen a “olvidar” lo aprendido. La Escuela, se puede entender como un proceso donde se entrega caja de herramientas y se enseña a utilizar cada una de las que hay dentro, sin embargo, cuando “salimos a vida real”, depende de mi si las utilizo o con cuanta frecuencia lo hago. Lo que hemos visto es que algunos la utilizan de manera periódica transformándola en prácticas habituales y otros simplemente “guardan la caja en alguna bodega”.
Viendo este fenómeno es que a los dos años (2004) se reeditó la Escuela de Liderazgo, esta vez con algunas modificaciones en base a lo aprendido en la primera experiencia. Es así como en esta oportunidad un grupo de ex – alumnos, ofició como “asesores locales”, teniendo responsabilidades sobre los nuevos alumnos. Además se invitó a alumnos vecinos de La Junta, distante a 60 km de Puyuhuapi.
Sin duda, esta nueva experiencia sirvió para revitalizar el CDL y ampliar la red de ex - alumnos, los participantes de La Junta están diseñando su propia Escuela, han demorado en el inicio, pero la experiencia dice que todo tiene su tiempo. El aporte de los asesores locales fue clave, pues reforzaron su aprendizaje y estuvieron presentes desde otra posición.
Con ambas experiencias hemos visto que es necesario sostener este tipo de iniciativas, pues da una dinámica distinta a la localidad, si cambia el estado de ánimo de los habitantes, cambiará el de la localidad.
Las Escuelas y el CDL han dado pie para ver que es posible hacer desarrollo desde lo local, que es posible generar agendas de desarrollo local. Hemos visto que el territorio avanza más rápido que los servicios públicos, que éstos no tienen capacidad de respuesta ante una comunidad organizada y propositiva. Pero por sobretodo que es necesario dar un siguiente paso, donde los servicios públicos y municipio, se sienten en la misma mesa del CDL a escuchar activamente, pues hoy los habitantes de Puyuhuapi saben con los recursos con que cuentan y el tipo de desarrollo que quieren. No requieren de un Estado Solucionador de Problemas, sino más bien de un Estado colaborador con las propuestas e iniciativas que la comunidad tiene.
Sin duda que aún falta mucho por avanzar dentro de la comunidad, sin embargo, hoy están los elementos base para inventar un nuevo tipo de desarrollo, a una escala más humana. Es necesario potenciar las experiencias Escuela, de Cartografía y vincularlas desde un comienzo el municipio y los servicios públicos.
Según lo analizado y lo propuesto, se ve absolutamente viable generar un tipo de desarrollo enmarcado dentro de la globalización, respetando la identidad local y generando crecimiento que contribuya a disminuir el desequilibrio interno en la distribución de la riqueza. Esto sólo sucederá si damos real fuerza y protagonismo a las localidades.
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