22 septiembre 2006

¿Cómo mira una habitante de Puyuhuapi el desarrollo desde lo local?


Sin duda que el principal objetivo del desarrollo desde lo local, es que los habitantes del territorio sintan que su calidad de vida mejora, que ven más oportunidades y que además son capaces de desarrollarla. A continuación transcribo como Luisa Ludwig, una habitante de Puyuhuapi a visto este proceso desde "adentro":

"Todo empezó el 2002. Tengo entendido que el gobierno de Lagos buscaba una mayor cooperación entre los servicios públicos (Comité de Asiganación Regional www.redcaraysen.cl), y para esto necesitaba que hubiera una contraparte en la población. Para suerte nuestra, escogieron a Puyuhuapi como pueblo piloto para probar una nueva metodología y nos ofrecieron una “Escuela de Liderazgo Emprendedor y Servicios Comunitarios”.

En ese momento, Verónica Ralph era presidenta de nuestra Junta de Vecinos y yo secretaria. Justamente a mediados de ese año habíamos preguntado a Funda (Fundación para el Desarrollo de Aysén), si no nos podían ayudar a mejorar la dinámica de nuestras reuniones y en general el estilo de comunicación, también con las autoridades, ya que nuestro pueblo tenía un estilo más destructivo que constructivo. (Dos años después, el entonces alcalde Yuri Arre dijo que le gustaba venir a Puyuhuapi, cosa que en ese momento evitaba en lo posible). No sé si eso influyó en la decisión de hacer la primera Escuela aquí, pero ayudó a que fuera financiada por Sercotec y Funda.

Además, el geógrafo Karl Yunis estuvo un mes con nosotros elaborando una cartografía comunitaria (de cuya existencia, dicho sea al margen, la actual municipalidad hasta hace poco no tenía idea. Espero que entretanto haya conseguido la información, porque el tema de los terrenos todavía no está resuelto).

Entonces no existía aún la casa comunitaria, por lo que los profes hicieron arreglar dentro de lo posible la sede de la Junta de Vecinos, para ofrecer un entorno digno a los alumnos. Fue un ejemplo práctico de cómo crear un contexto adecuado para una actividad, que es importante acoger bien al otro.

Los “profes” del primer taller fueron Rodrigo Calcagni, Pancho Urrutia y Juan Pablo Araya. Empezaron invitando a dirigentes de organizaciones y empresarios, sin embargo, con el correr del tiempo se integraron varias personas que no cumplían estos requisitos y fue bueno, porque ahora están participando activamente en el pueblo.

Las invitaciones fueron hechas en un “puerta a puerta” por los profes. Se inscribieron como 25 personas, pero en el transcurso del taller la cifra decantó en unas 13-14 personas por reunión, con mucha fluctuación.

Ese primer taller duró 5 fines de semana, interrumpidos por la temporada de turismo, y terminó en abril del 2003. Poco después se creó el Consejo de Desarrollo Local (CDL) de Puyuhuapi Este consejo ha seguido funcionando desde entonces en forma ininterrumpida, con altos y bajos, pero más altos que bajos. La forma definitiva del Consejo todavía no decantó, y no puede ser de otra manera puesto que es un proceso que tomará su tiempo y sentimos que hasta ahora nos ha llevado hacia adelante.

En un momento en que sentíamos que el Consejo estaba sin energía (2004), preguntamos a Sercotec si no nos podían dar otra Escuela. Tuvimos la suerte de que Sercotec aceptó.

En la Escuela del 2004 participaron, además de los nuestros, también 7 alumnos de La Junta, invitados con la idea de entusiasmar a otros con nuestra experiencia. Esta vez, el único requisito era tener ganas de desarrollarse personalmente. Todas las personas de Puyuhuapi que participaron, están activas en la comunidad, algunas en roles muy importantes. De los alumnos de La Junta no sé.

Fueron cuatro fines de semana a cargo de Juan Pablo Araya; además cinco ex alumnos de la primera Escuela, llamados “asesores”, estuvieron a cargo del trabajo con los alumnos entre taller y taller. Pancho Urrutia estuvo el primer fin de semana para ayudar con el puntapié inicial. A diferencia de la primera Escuela, esta vez hubo cero fluctuación y excelente asistencia.

El resultado de la segunda Escuela fue un fortalecimiento del Consejo de Desarrollo de Puyuhuapi y en general de las organizaciones de las cuales algún miembro participó en la Escuela.

Los ex alumnos de La Junta se propusieron organizar una tercera Escuela en esa localidad, con algunos alumnos de Lago Verde y Raúl Marín, pero hasta el momento sin resultado. También en Puerto Cisnes existe gran interés por tener una Escuela. Entre las razones por qué no les ha resultado hasta ahora, creo que una es que son comunidades más grandes, con marcadas divisiones o “bandos”. Es un círculo vicioso: la desunión y desconfianza les impide organizarse. Creo que tiene que llegar alguien de fuera a hacer de catalizador, como en su momento Rodrigo Calcagni en Puyuhuapi con su puerta a puerta.

Si comparo el Puyuhuapi de hace 4 años con el de ahora, noto una gran diferencia. Me acuerdo de un ejercicio inicial sobre los “enemigos del aprendizaje” donde se trataba de no dejar que alguien nos enseñe algo. “Igual que en la Junta de Vecinos” fue un comentario acerca del caos que se armó. Esos tiempos pasaron a la historia. En las organizaciones, la gente ahora se escucha y se trata con respeto, quizás no como en el parlamento inglés, pero para ser Puyuhuapi ya somos casi perfectos.

La reunión mensual del CDL es una oportunidad para que todas las organizaciones del pueblo incluido el alcalde, puedan compartir información sobre sus actividades. Además es una buena oportunidad para que las autoridades se comuniquen con nosotros.

La gente percibe al CDL como importante y tiende a confundirlo con la Junta de Vecinos. A mi modo de ver esto no representa mayor problema, porque no se trata de nombres sino de trabajo efectivo. El único problema es que el CDL no tiene ni aspira a tener personalidad jurídica, por razones que explicaré más abajo, y por lo tanto no puede firmar, a no ser que firmen los presidentes de las organizaciones que lo integran.

Frente a las autoridades de gobierno hemos aprendido a plantearnos mejor. La idea es negociar, no pedir sin decir cuál es nuestro aporte (aunque siempre hay recaídas). Al parecer, las autoridades también perciben al CDL como una contraparte válida. Recuerdo que una vez, una de nuestras integrantes volvió de Coyhaique contando que en una reunión social escuchó cómo un funcionario (en ese caso del MOP) decía que cierto tema había que resolverlo, porque el Consejo de Puyuhuapi había mandado una carta al respecto. (Ojalá siempre fuera así!!!)

El Consejo trabaja con comités. Estos comités son para tareas transversales, ya que los temas específicos son abordados por las organizaciones respectivas, p.ej. temas de turismo o pesca son tareas de la Cámara de Turismo o de los Sindicatos de Pescadores.

Si bien existe un comité de secretaría, no tenemos directiva o jerarquía, algo que me parece de suma importancia! Me atrevo a afirmar que si hubiésemos elegido directiva, habríamos reproducido el sistema de “bases pasivas, directivas sobreexigidas y criticadas”. Con nuestro sistema, todos son importantes de verdad, y de a poco están asumiendo que en algún momento deberán dirigir una reunión (cada reunión debe ser preparada y dirigida por dos voluntarios, representantes de alguna organización), donde practicarán el “estilo del consejo”, el cual - aparte de organizar la tabla - consiste en preparar un ambiente grato, colocar las sillas en círculo, ojalá ofrecer un cafecito, tener la sala calefaccionada, etc.

Algo más acerca de los comités:
El “Comité del Parque” fue miembro fundador del Consejo Consultivo del Parque Nacional Queulat y elaboró un proyecto de senderos el cual ha sido presentado por la Municipalidad al FNDR. También formamos comités ad hoc, como uno para diseñar la calle principal, o uno pro-museo que pensamos formar en la próxima reunión, o un comité de Navidad en diciembre, etc.

Para terminar, cito de un documento del Consejo sobre la forma de relacionarnos:
“En el Consejo no se discute, sino que se conversa. Porque discutir significa que alguien gana y otro pierde. En cambio, conversar significa escucharse, aportar ideas, buscar soluciones y avance para la comunidad. En caso de problemas, no vamos a dedicar nuestro tiempo a buscar culpables. Buscamos soluciones.
Trabajamos por el desarrollo integral de Puyuhuapi. Este tiene muchos aspectos: ordenamiento territorial, salud, justicia/seguridad, educación, recreación, transporte, trabajo digno, cultura, medio ambiente, progreso económico…"

Estoy firmemente convencida que sin las dos Escuelas de Liderazgo, las organizaciones sociales de Puyuhuapi no estarían donde están hoy. Todavía falta muchísimo camino por recorrer, pero creo que si seguimos esforzándonos unos tres o cuatro años más, habrá una cantidad suficiente de gente capacitada y comprometida como para cambiar profundamente y a largo plazo la dinámica de las relaciones sociales en nuestro pueblo. Ojalá!"

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