
Esto es un texto que me envío una amiga (Erika Salazar), desde Temuco, lo encontré muy apropiado en el contexto de que para hacer Desarrollo desde lo Local es necesario "ver" y respetar lo local (ancestral).
Muchas familias, Lof (comunidades) y organizaciones mapuche, se preparan para, a partir del 21 del presente mes, celebrar un acontecimiento importante: el We Tripantu o Año Nuevo. Durante este mes también algunos mapuche mujeres u hombres, transitan por salas de clases, aulas universitarias y servicios públicos, entregando elementos que reivindican esta fecha como de importancia para el mundo mapuche.
Los cambios que ocurren en la naturaleza a partir de esta fecha - para la mayoría- parecen tan obvios, sin importancia, y hasta pasan desapercibidos para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, los pueblos originarios y el mapuche en particular, ya los habían registrado milenios atrás. Pero debemos decir que esto no fue producto de la casualidad ni del surgimiento, tuvo que cumplirse un proceso largo y riguroso, donde participó toda la sociedad mapuche, en el caso nuestro.
En este proceso jugó un rol fundamental la organización territorial, sus distintos componentes, instancias e individualidades. Un rol fundamental en el proceso del conocimiento-Kimun, sin duda jugaron nuestras autoridades originarias: Machi, Longo, Ngenpín, weupife y una serie de otras personalidades de nuestro mundo. Su particular capacidad de comunicación con las distintas energías o newenes que conforman nuestro wallmapu y su habilidad de observación, permitieron
registrar cada movimiento en tiempo y espacio de cada cuerpo celeste, el comportamiento del clima, de la naturaleza, y la relación del che con todos estos cambios en los distintos espacios particulares dentro del wallmapu.
Luego vino la etapa de discutir y concensuar los resultados de las distintas observaciones, primero en trawunes – territoriales, por usar un lenguaje más actual. Para concluir en la Meli Witran Mapu, en el Nor Ngumtuwun que eran y son instancias representativas de todo el Wallmapu o territorio de la nación mapuche. En estas instancias en que estaba representado todo el territorio, se validaba, colectivizaba e incorporaba a la sociedad el we Kimun-nuevo conocimiento a la totalidad del Pueblo. De este simple relato, se desprende la enorme capacidad científica y creativa de nuestro Pueblo, de nuestros antepasados en tiempo de paz e independencia.
Hace más de quinientos años, representantes de otra cultura llegaron a nuestros territorios, pensando –muchos de ellos- que llegaban a otro punto del planeta, creyendo que éste era plano; nosotros los pueblos originarios, ya teníamos claro desde hacía mucho, que el mundo era redondo. Teníamos plena conciencia que giraba en torno al sol, sabíamos que su órbita era elíptica, que producto de ello existían cuatro períodos diferentes en el transcurso de una vuelta de la tierra en torno al sol. De ahí, la noche del 23 para el 24 de este periodo-junio, era la noche más larga y que desde ésa, aparentemente el sol volvía en un nuevo recorrido y comenzaba un nuevo ciclo de vida en la naturaleza.
Como síntesis de nuestra cosmovisión tenemos el kultrún de nuestras (os) Machi. Esto para nosotros es ciencia, conocimiento y no simple folklor, por tanto, para mi estos elementos son los que nos dan razones para exigir nuestros derechos desde la mirada de pueblo, de un pueblo invadido, de un pueblo que se nos cortó la posibilidad de desarrollarnos, de crear, de hacer ciencia.
Hoy nos vemos obligados a organizarnos no para crecer sino para resistir algunos, para subsistir otros y muchos buscan- agobiados por el estigmatismo y el desconocimiento de su historia-integrarse a las alternativas que brinda esta sociedad.Finalmente, considero que esta fecha no sólo debe ser considerada
como una oportunidad para hablar de lo superficial y cotidiano, para compartir momentos y comidas especiales, sino debe servirnos para reconstruir nuestra historia, comprometernos en la lucha por nuestros derechos que nos han sido usurpados, recuperar el real sentido de ser mapuche: el respeto a la palabra, consecuentes con lo que nuestro mapudugun nos dice o lo que pretendemos decir, y cuidadosos de nuestro itrofill mogen - biodiversidad.
Estos y otros valores, propios de nuestra cultura, los hemos ido perdiendo. El desafío diario es recuperarlos.
Domingo Rain
Territorio Porma Malalhue
Dirigente de la Identidad Territorial Lafkenche