14 marzo 2007

Nadie es profeta en su tierra


Desde muy pequeñito escuché esta frase y siempre me quedó muy marcada. La primera vez que la asocié con alguién fue con la poetisa chilena Gabriela Mistral, yo cursaba octavo básico (preparatoria) y la profesora comentaba como había ganado el premio Nobel de literatura y unos 5 ó 6 años después "le dieron" el premio Nacional de Literatura.

Siento y creo que uno de los principales quiebres que tienen nuestras organizaciones, empresas, comunidades y en general nuestra sociedad es no dar autoridad a lo local. Así como Gabriela Mistral son muchos los ejemplos de como "se pierde" la capacidad instalada local, sólo por el hecho de no dar autoridad. Este simple juicio hace que las organizaciones pierdan su capacidad de aprendizaje.

Escribo estas líneas desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; tierra amena con gente amable, hospitalaria y cariñosa. ¿Porqué estoy aquí?, un amigo ex colega de Sercotec (Gabriel Benavides), me invito para que colaborara con él en un programa de cambio cultural para la empresa Batebol.

Lo increíble, es que tanto Gabriel, como yo, adquirimos y entrenamos nuestras habilidades en Sercotec, sin embargo, hoy para Sercotec esto no es una prioridad, puesto que los "administradores" de hoy encuentran que esto no tiene mucho sentido y que ahora las cosas deben hacerse de una manera distinta y que son otros tiempos.

Vemos un ejemplo claro de como una institución dejó de aprender, por juicios no fundados, dejando escapar materia prima de calidad. Si esta materia prima no tuviese "valor", no estarían pasando las cosas que veo que pasan en Batebol.

No quiero entrar en juicios, sólo deseo mostrar que uno de los grandes enemigos del Desarrollo Local en todo ámbito, es no creer en las capacidades locales instaladas. Esto conlleva una fuga de la materia prima local que empieza a buscar nuevos horizontes y un empobrecimiento de la organización al perder capacidad de aprendizaje y tener que pagar más caro para reponer el recurso que se fue.

Aquí les dejo el blog del PCC de Batebol, para que vean algunos resultados, creo que esto se suma a la experiencia de Puyuhuapi y La Junta, demostrando que es posible construir comunidades y organizaciones más abiertas, eficientes, cariñosas, amorosas, felices y donde se puede ser profeta en su tierra.